Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

19 dic. 2010

Hay un hombre en la calle




















Anochece. Y se ve a un hombre en la calle,
 
un hombre que sonríe abiertamente
 
mirando hacia lo alto de un edificio oscuro,
 
hacia una ventana iluminada, al contraluz
 
de una mujer con un niño en los brazos,
 
siluetas que saludan y que sólo él reconoce.
   
 
Y pude observar algo en ese instante:
 
pude ver que ese hombre había crecido
  
(quizá él no era consciente de igual modo)
  
en ese relámpago, en ese rayo
 
de felicidad que hacia él había descendido
 
desde arriba, pero desde mucho más abajo
 
del cielo misterioso.
      
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Imagen (fuente):   Google  >  anacrespodeluna.blogspot.com
  

15 dic. 2010

El último refugio



















Hoy no he sido precisamente feliz.
  
Hoy no estoy como para escribirte cartas, amor mío. Temo decir lo que no debo.
  
Y me pregunto qué hago aquí.
  
Me pregunto qué cruel acto dejó a mi alma aún más enganchada a los espinos.
  
Lo más limpio de hoy, lo más limpio, es un simple cigarrillo.
  
La noche se aproxima. Y no podrás ser tú, sino la cavidad azul de un pastillero, mi único refugio.
  
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Imagen (fuente):  Google  >  www.diariohacker.com
  

7 dic. 2010

Lenguaje del sol en la Meseta Norte

Era aún verano. Un poco más hacia el sur, hacia mi tierra de nacimiento y nítidos recuerdos, el sol se ponía como un disco de sangre luminosa de corazón que aún palpita; y un cielo cárdeno se
  
desplomaba sobre los horizontes infinitos de Castilla.
  
Los campos de girasoles grises, ya granados, habían perdido su alegre primavera amarilla.
   
Y mi alma se desdibujaba por ese sentimiento confuso por conquistar la cercanía... a fuerza de sentirme cada vez más alejado.
  

Pero al volver, tan sólo un día después, el crepúsculo no me parecía ya del mismo Sol. Era como si lo atraparan aún con fuerza los antiguos dioses del Teleno y compusieran música sobre un fondo de luz ambarina y de color calabaza, sólo para resaltar la majestuosa visión en gris de toda la cordillera del norte, invitando a descubrir todos sus hechizos.
  
Se trataba, simplemente, del regreso a casa; de volver al entorno de esa otra mitad de mi corazón dividido.
  
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Imágenes (fuentes), por orden de aparición:
  

6 dic. 2010

Milagro en la catedral

  













Luz de las vidrieras, luz celestial
Donde sólo tú eras mi ángel
Sólo tú tañías en melodía las campanas
Pues era tu mirada, o era que yo enloquecía
Luego tus frescas manos entre el calor de las mías
Por ello sentí miedo: tu juventud
me hizo sentir los siglos en las piedras,
toda mi edad dispuesta en sillería.
 
Te sentí tan lejos y a la vez tan cerca…!
 
Y acechaba la racionalidad desde las gárgolas:
habría de olvidarte, habría, debería…
 
El rosetón sobre tus labios me cegaba
Tu risa era limpia y tu alma pura
Tu cuerpo… incendiando la sequía,
la sequía de mi otoño en mi sequía.
Tu risa era mi fuente, un humedal de vida:
la vida de ese día, de ese día perfecto, de ese único día.
 
Y la sombra de mi racionalidad: debería olvidarte, debería…
 
Encapsulado en ámbar, mi olvido fue imposible
Inútil fue tratar de silenciar mi grito
Habría de volver, habría, debería…
Mi corazón, no sé, algo en mi interior que me mordía
por sentir tus abrazos, tu calor, tu alegría
  
Desesperadamente volví a llamar a la puerta de tus labios
Desesperadamente… en ti habito todavía.
   
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Imágenes (fuentes):
   "Ojo"                                                 >  Google  >  geniomaligno.wordpress.com
   "Catedral de León, interior"    > Google  >  lacomunidad.elpais.com
   "Rosetón"                                       >  Google  >  cvc.cervantes.es
   "Gárgola con hielo"                    >  Google  >  islakokotero.blogsome.com
  

Casi sin darnos cuenta











Quizá pudo ocurrir de otra manera, se hace extraño
preguntarse después cómo pudo brotar
la luz de una sonrisa
en un cruce de estériles pasillos.
  
Pudo ser por la enorme soledad,
por esa soledad que no se sabe explicar
cuando suponemos que alguien se halla a nuestro lado,
o cuando nosotros mismos ya sólo somos distancia,
sólo un horizonte gris sobre la extensión del agua
del océano, sobre el que parecía haberse escrito
acerca de nuestra supuesta felicidad
sobre los restos de naufragios sucesivos.
  
Quizá pudo ocurrir de otra manera, pero es bello
observar las rosas que vamos arrojando
sobre el mar, hundir nuestros dedos en el agua
descubriendo que hay peces de colores, beber
en cada beso el cálido reflejo del sol sobre las olas,
olas que juegan sobre la profundidad inmóvil.
  
Quizá pudo ocurrir de otra manera, pero ya no es posible:
si no te veo, si no siento tu calor, grito
tu nombre en cada pensamiento, te busco
en cada sueño como un condenado a remar…
a la deriva.
  
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Imágenes (fuentes):
   "Mar y rosas"  >  Google  >  isaruma.blogspot.com
   "Manos"            >  Google  >  poesiadealmainquieta.blogspot.com
  

5 dic. 2010

Y todo por la misma causa













¿Es que, acaso, es el pueblo saharaui
el único que sufre represión
de un tirano ante el silencio del mundo
que en sus hediondas aguas lo entroniza?
   
Defiendo desde aquí, para este pueblo
que siento más cercano, su futuro,
administrar su vida sobre su propia tierra.
Pero cómo olvidar al Tibet, a Palestina,
a toda esa multitud de pueblos indígenas
de América y de África y de Asia,
los guetos renovados en Europa?
¿Y cómo detallar este recuento,
cómo hacer inventario
de lo que ha sido arrojado a los bordes del mundo?
   
No preguntes a Dios,
ni preguntes a Allah,
ni ante el Tercer Ojo de Buda lo preguntes,
pues todo ocurre por la misma causa:
dictadores, sátrapas, reyezuelos, bailando
con débiles o limitadas democracias
la danza mineral sobre oro y sangre,
recelándose pero consintiéndose
todos, todos, por esta misma causa.
   
Todo el hambre, violencia, horror del mundo
por esta misma causa.
  
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También publicado en:
  
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Imágenes (fuentes):
   "Niño hambriento"               >  Google  >  www.radiosantafe.com
   "Piedras contra tanques"   >  Google  >  www.ultimorecurso.org.ar
  

29 nov. 2010

Pregunto... y no espero respuesta









Necesito leer en los ojos de la noche,
preguntar ante el látigo del viento.
 
¿Cómo es posible que tú, dulce madre,
que fuiste desposada siendo aún una niña,
seas capaz de inundar
con tanto amor nuestro humilde cobijo?
 
¿Qué dios te habita en tu milagro, cómo
la hija de un pueblo que fue desposeído
y expulsado de su tierra levanta un hogar
sobre la plenitud de la nada en el desierto?
 
Yo he conocido otros lugares, madre,
durante meses colmada de regalos, madre,
y nada pudo borrar tu mirada de amor
con todos mis hermanos rodeándote, y yo…
llorando en mi partida.
 
Yo nunca podré ser como tú, madre,
sin niñez, sin juventud, sin un marido joven,
con un hombre que se quedó sin alma
al dejar su tierra y sin nada que construir,
tampoco militaba, tampoco te ayudaba,
sólo quiso quedarse esperando y esperando,
y ya sólo vagando y no esperando.
 
Yo nunca podré ser como tú, madre,
pero me has dado fuerza,
tú me das fuerza para luchar por nuestra tierra,
y aquí, sin que me oigas, en esta noche negra,
te juro que te admiro y que seguiré llorándote.
 
Y ante el frío silencio de todas las estrellas,
debo también preguntar al Supremo Guardián
del Giro de la Tierra: ¿por qué, cómo,
mientras va deshojando los años en sus días,
es posible observar tanta belleza
y a la vez tanta sangre derramada?
 
Si todos habremos de apearnos de este viaje
en plena marcha, desde este veloz
astro insignificante desplazándose
y girando absurdamente por el universo,
¿qué enloquecedora fiebre,
qué estúpido entendimiento
engendra reyes usurpadores de la vida
de tantos súbditos, de tantos subyugados
en tan vil e ignorado sufrimiento?
 
Nadie me responde...
 
Escucho los susurros de la noche. Interpreto
todos los silencios y lenguajes en el viento.
   
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Poema publicado también, con permiso del autor, en:
 
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Imágenes (fuentes):
   "Atardecer en Tinduf"  >  Google  >  
http://www.losviajeros.com/

   "Mujer en el pozo"         >  Google  >  http://www.deia.com/
  

26 nov. 2010

Acantilados cantábricos









Queriendo seducirla, el Mar
lamía las cavernas de la Tierra
con ofrendas de espuma y caracolas.
Pero Ella estaba ya preñada de flores,
prados verdes y frescos maizales.
  
Suave era el soplo del Viento, aliviando
la pasión de estos amantes:
sólo quería limitarse a ser
un fiel encubridor de sus secretos.
  
Cálido y paciente, el Sol,
sus pinceles de luz entre las nubes
decidiendo el matiz de los colores.
  
Sol, Tierra, Mar y Viento.
  
Hay un hombre que pesca,
dos niños lanzan piedras.
Y un barco busca rumbo allá, a lo lejos.
 
Tanta es la belleza que, un caminante,
cualquiera que contemple en solitario,
se sentirá, de forma inevitable,
tremendamente solo, deseando
tener a quien amar entre sus brazos.
  
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Imágenes (fuentes):
   "Primer acantilado"      >  Google  >  http://www.panoramio.com/
   "Segundo acantilado"  >  Google  >  jarrio.blogia.com
  

24 nov. 2010

¿Qué me ocurre, doctor?














Sólo es un zumbido, nada más.
Sólo avispas tenaces en enjambre
alojado entre tus días y tus noches,
nada más.
  
“Los oídos están bien, será el cerebro,
quizá duermes poco, quizá el estrés…”
No te sirve ese diagnóstico, tú sabes
lo que te pasa, tú lo sabes.
  
De vuelta a tu trabajo, desconectas
la radio del coche, sin música ni publicidad ni bla-bla-blá,
y al paso te desvías, te detienes
en ese parque cuya arboleda invita a la búsqueda
del silencio quebrado y perseguido.
  
Y es cuando asoman todos esos rostros,
con su expresión y sus nombres en un veloz repaso que no
entiendes,
pero luego...
sólo ves a tu madre,
sólo te ves como un niño de barrio en la ciudad que dejaste,
y te da por recordar aquella espera
del tren, escuchando su avance sobre los raíles,
toda la pandilla calculando su distancia,
todos esos corazones agitados por el silbo de la locomotora,
pero sabiendo retirar a tiempo
la cabeza.
  
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Imágenes (fuente):
   "Representación zumbido"  >  Google  >  blogs.monografias.com
   "Niñas en la vía del tren"       >  Google  >  burdon.zonalibre.org
  

Octubre en octubre

 










Sigue lloviendo.
  
Detengo la lectura: los recuerdos
irrumpen hoy de forma caprichosa,
quebrando el sosiego con imposibles presencias.
  
Sentada frente a mí, tú también lees. Te miro
e inquieto me levanto. Involuntariamente
observo los objetos que hay sobre los muebles,
me evado reconociendo la felicidad
que se detuvo en cada fotografía. Y pienso:
ya nada más nos une,
tan sólo ese pasado, y que a la vez es tanto!
  
Avanzo hasta la puerta de cristales, contemplo
el exterior: pisa la decadencia
sobre oxidadas hojas amarillas
y el viento zarandea los árboles mojados.
  
Regreso la mirada: reparo en la osadía
de una mosca que surca
este silencio gris
de octubre en nuestro octubre.
  
Y sigue lloviendo…
  
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Imágenes (fuentes):
   "Pinzas con hojas"  >  Google  >  los-alechares.blogspot.com
   "Árbol y lluvia"       >  Google  >  cristinasixto.blogspot.com
  

En el hospital


 













Es el hospital. Y pasan
lentas las fugaces horas
de la vida. Pasan
entre sus puertas las veloces
horas de la muerte lenta.
  
Se hizo preciso un descanso, comer
en la cafetería. Estabas sola:
"No hay mesas libres, ¿puedes compartir...?"
Me miras: "Por supuesto"  -me respondes.
Y enseguida te hablo. Con prudencia,
por tu familiar pregunto y vi que agradecías
salir de aquel estúpido silencio,
quebrar la soledad que nos ahoga…
 
Y ahí estabas tú,
desnudándote,
en un mar de emociones, en un mar
de lágrimas, tristeza, risa, júbilo…
las cosas de tu vida,
toda tu alma en una misma copa
de buen vino que yo quería beber,
llevándote al compás
de un baile improvisado de palabras.
 
Y ahí estabas tú,
tú expresándote con tanta dulzura,
tú con tanta vida… !
Y yo…
yo mirándote como única tregua
de la muerte, y deseando abrazarte
para abrazar la vida.
 
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Imágenes (fuentes):
   "Pasillos de hospital"  >  Google  >  antilopeconstructora.com
   "Mujer llorando"          >  Google   >  milugarenlared1.spaces.live.com