Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

6 dic. 2010

Casi sin darnos cuenta











Quizá pudo ocurrir de otra manera, se hace extraño
preguntarse después cómo pudo brotar
la luz de una sonrisa
en un cruce de estériles pasillos.
  
Pudo ser por la enorme soledad,
por esa soledad que no se sabe explicar
cuando suponemos que alguien se halla a nuestro lado,
o cuando nosotros mismos ya sólo somos distancia,
sólo un horizonte gris sobre la extensión del agua
del océano, sobre el que parecía haberse escrito
acerca de nuestra supuesta felicidad
sobre los restos de naufragios sucesivos.
  
Quizá pudo ocurrir de otra manera, pero es bello
observar las rosas que vamos arrojando
sobre el mar, hundir nuestros dedos en el agua
descubriendo que hay peces de colores, beber
en cada beso el cálido reflejo del sol sobre las olas,
olas que juegan sobre la profundidad inmóvil.
  
Quizá pudo ocurrir de otra manera, pero ya no es posible:
si no te veo, si no siento tu calor, grito
tu nombre en cada pensamiento, te busco
en cada sueño como un condenado a remar…
a la deriva.
  
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Imágenes (fuentes):
   "Mar y rosas"  >  Google  >  isaruma.blogspot.com
   "Manos"            >  Google  >  poesiadealmainquieta.blogspot.com
  

2 comentarios:

Vanadis dijo...

Quizá no podía ocurrir de otra manera, quizá estaba escrito en alguna estrella sin nombre que dos almas vagabundas, hambrientas de vida y sueño, se dieran aliento y calor con sus miradas de fuego. Quizá no podía ser de otra manera, que fuego y aire, volcán y agua se fundieran, y emergieran como un nuevo y único ser a la vida.

Luis Nieto del Valle dijo...

Vanadis, algo así de hermoso es lo que pretende comunicar el poema. Me alegro de que te llegue tan nítido. Besos