A veces se desea la llegada del sábado
como un llegar a puerto después de una galerna,
y luego el fin de semana es bocanada de airepara el pez que salta convulso sobre el suelo
ante un acuario roto.
Poemas que, como lava de volcán, a veces se barruntan; o bien erupcionan sin aviso previo: se presentan. Y entonces yo sólo soy un siervo que ha de prestar sus manos, sus ojos, sus sentidos...