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Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

22 nov. 2010

Tindouf-Dajla: sólo un mal sueño


Hoy me he despertado, hermanos, huyendo:
saliendo de un mal sueño.
Me hallaba entre vosotros, habitando el terruño
del Sáhara más inhóspito y estéril,
allá donde os acogieron, allá donde ya sois
eternos refugiados olvidados
en un olvido eterno y despiadado.
  
He visto algunos rostros hinchados, silenciados
por culatas de fusil y botas de soldados,
otra vez deshaciéndose la tenue ilusión
de una hipócrita y tibia diplomacia,
quebrándose de nuevo la esperanza.
  
He vuelto a ver vuestras famélicas cabras
que mordían la madera y el plástico,
e inquietas miraban  la parsimoniosa espera
de un dromedario flaco
y el tiempo detenido
ante una puesta de sol y su belleza extraña:
la luz muriendo en sangre o fuego, dunas
que se perfilan como si ocultaran
a España, a Marruecos y a la ONU… su vergüenza.
  
Pero también he visto la fascinante imagen
de un grupo de mujeres que caminaban juntas,
siluetas con melfas de colores sobre el seco
horizonte de océano de arena.
Esas mujeres fértiles pariendo
sucesivamente a un pueblo sometido
bajo la enfebrecida luz del sol, bajo el manto
de todas las estrellas en un cielo infinito.
  
Me han mirado también los vivos ojos
de unos niños, los que sobrevivieron,
que empezaban sus clases en la escuela.
Entre ellos no veía ni a Enguía ni a Zagma,
habían crecido. Eran otros niños
y sin cesar también sonreían y cantaban,
y yo seguía sin entender de dónde manaba
su inagotable fuente de afecto y alegría.
  
La maestra dijo, de pronto, “me falta uno”.
Me apresuré a buscarlo por toda la wilaya,
entre las jaimas y los chozos de adobe y entre…
piedras, polvo y arena, dromedarios y cabras.
  
Hoy me he despertado, hermanos, sudando
cuando, al fin, hallé a ese niño que buscaba.
Estaba al fondo de un pozo, un pozo
sin agua. Quería salir él solo,
sin ayuda de nadie, con orgullo de líder
que camina seguro a destruir su espejismo:
un mañana que para él no existe.
Llevaba en su cintura una cuerda con latas,
únicamente latas de sardinas vacías…
simulando un cinturón de explosivos.
  
A mis hermanos de aquí, a mis otros hermanos,
a todos vosotros, mis compañeros y amigos,
debo pedir perdón… por irrumpir
intencionadamente en vuestros propios asuntos,
en vuestro ensimismamiento,
pero hoy necesitaba escribir sobre este sueño,
antes de beber agua,
antes del desayuno.
  
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Poema publicado también, con autorización del autor, en:
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Imágenes (fuentes):

   "Campamento"  >  Google  >  blogs.20minutos.es
   "Mujeres"             >  Google  >  www.trekearth.com
  

2 comentarios:

saharaui española dijo...

Me gustó mucho y en mi casa también
Supongo que has estado allí

Luis Nieto dijo...

Gracias por visitar el blog, compañera saharaui. Me alegro de que te haya gustado el poema. Sinceramente, te diré que no he estado en Tinduf, pero sí ha estado una amiga con las familias de dos niñas que trajo temporalmente a España (aún sigue ayudándolas), y yo me he documentado preguntándole sobre muchos detalles de la vida en los asentamientos de refugiados en Tinduf. No he estado personalmente, pero sí que me gustaría conocerlo. Un abrazo