Temprano te levantan las primeras rutinas
incluso el mismo espejo es el de todos los días...
Noticias matinales, repetidas...
te aturden los temores
Noticias matinales, repetidas...
te aturden los temores
mientras ya te preparas para ese sacrificio.
Los lobos ya descienden por los fértiles valles
desde las montañas sagradas...
Después de tu jornada, el peluquero
no paraba de hablarte y apenas escuchabas;
hacías un repaso, pretéritos momentos
de imágenes de Apolo, de Poseidón, de Hércules…
de imágenes de Apolo, de Poseidón, de Hércules…
y mirabas de frente para ver a un extraño:
un Laoconte ajado y deformado.
Ya ha llegado la noche -y no exenta de aullidos;
ya pisas hierba helada mirando a las estrellas
y estás ante otro espejo donde te reconoces
en ese frío… en esa falsa soledad...
por no oír nada
por no sentirte nadie…
Tampoco hablan los árboles desnudos de su copa
y al mismo cielo elevan todas sus nervaduras,
con brotes de esperanza de nueva primavera
sobre sus ramas negras…
Digamos que hoy ha sido… tan sólo un día cualquiera;
un espectáculo mudo...
que no entiendes.
que no entiendes.






