Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

14 ago 2011

Plenilunio asinfónico en noche de verano







  
  
  
  
  
  
Noche enlunada y un plácido aire tibio
entre la negra seda iluminada,
                                                              quieto.
  
No existe aquí el silencio: ejércitos de élitros,
criaturas cribando los críticos espacios.
  
Los grajos ya callaron: se pasaron el día
reclamándole al día su existencia.
  
Los grajos están locos,
los grillos están locos,
los perros que ahora ladran
                                                          también
se han vuelto locos.
  
¡Qué horizontes tan frágiles, allá de estos sonidos!
Camiones en madrugada y ráfagas de...
                                                                             sin piedad
   -miradas desde la sangre en pupilas de metal-
que desde aquí no se escuchan.
Luego el filo del hambre
ensanchando la herida
                                               en silencio,
en silencio…
  
Nunca más los oiremos:
                                                  bajo flores silvestres,
bajo lápidas grises, hay anónimas
                                                                        mediaslunas
y estrellasdedavid...  y crucesblancas;
  
o ni siquiera eso:  ni siquiera una lápida
junto a las amapolas, al borde de un camino
y en silencio,
en silencio.
  
Tejedor de sonidos, mercader de memorias
                                                                                         y silencios:
si los hombres callamos, dinos porqué,
dinos porqué enloquecen
                                                    los grajos
y los grillos
y los perros.
  

11 ago 2011

Levedad: cuatro minutos de verano

 











  
19:25
  
Trocitos de pan, lanzados sobre el césped.
   
Desde las ramas altas de un cerezo
                                                                       alegría
por su regalo descienden los gorriones;
   
y en el aire sus trinos:
                                              hay globos de colores.
   
Atenta y sigilosa, una inocente gata
los observa.
   
¿Cuánto vive un gorrión?  –yo me pregunto.
   
19:27
   
[ Este mismo lugar, no ha tanto tiempo, fue un huerto
  donde un hombre cavaba:
  terruño bien regado
                                             -sudor y agua
  de un pozo que él mismo también ahondara
  con sus propias manos.
    
  Pasó el tiempo del hombre.
  Después, sólo hubo polvo. Ni siquiera
                                                                              más tarde,
  un viento huracanado:
  bastó una brizna de aire.
    
  Hombre,
                    huerto,
                                   vacío…
    
  Quizá alguien preguntara, inerte ya su cuerpo,
  adónde iría su alma ]
    
19:28
    
La gata se tensiona, da los primeros pasos…
    
¿Cuánto vive un gorrión?
                                                     -en vano consultarlo.
    
Sobre muebles de plástico, bajo un toldo roto,
instantes circulares,
                                          leve pereza
por el aire somnoliento del estío.
  

26 jul 2011

La playa vacía







Fotografía de Marta Chaves



   
  
08:40
   
Tampoco ésta es la hora de la playa vacía.
Del nordeste es el viento; y las gaviotas,
abriendo su plumaje,
en el aire prolongan las espumas
   y gritan.
   
Una joven pareja, paseando descalzos
   sobre el espejo frío de la orilla.
Se detienen, se besan, seductoras palabras
   se intuyen evidentes al roce de los labios
   desde el hombro desnudo a la mejilla,
y brillan.
   
Olor a mar y a bruma,
distante olor a ti.
Sobre algas frescas profundas, se mecen
   los hijos que no tuvimos: son náufragos
   ateridos  -sus labios azulados-
y lloran.
   
Regusto de ansiedad: un perro dócil
   en la lengua,
pero fiebre en los ojos de un caballo
   desenfrenado y loco
   que quiere galopar con furia mar adentro,
mar adentro
                       mar adentro.
    
No: tampoco ésta es la hora de una playa vacía.
Es hora del regreso, remontando la cuesta
   hinchando los pulmones; y contando los pasos
   o las piedras, o haciendo algo más estúpido
   para volver a ser.
   
18:30
   
Candil de triste luz,
el día pudo ser, al fin, coronado
   de un sol que sólo podría ser pura bondad
   en esta región del norte bañada
   de verde y azul,
tan alejada del hambre del mundo.
   
Alborozo de niños
   jugando ya en la arena con sus gozosos padres.
Collares de abalorio en vírgenes mojadas
  -tocinillos de cielo.
   
20:03
   
Va cayendo la tarde y, como si algo ocurriese
   o bien que alguien pasara,
o que fuera un sonido o el aire respirado
  -o es quizá todo un poco
                                                   o quizá nada-
hay algo que me lleva de nuevo a recordarte.
   
Y entonces sólo pienso en la mañana siguiente,
cuando vuelva a buscarte…
   con la playa vacía.
    

18 jul 2011

Celebración

    
  
  
   
  
... Así habitamos un territorio
con el delirio del fugitivo
que se dispone a levantar
una casa ...
(“En vez de ley”, Miguel Suárez)
  
1.-
   
Viento de verano enfilando laderas
en un pequeño valle.
Olor a mies y a tierra.
Un renovado manto  -polen sobre raíces.
Chopos altos, enormes.
   
Celebración para las almas (no aniversario).
   
2.-
   
Vibran las copas: millares de cascabeles.
Sonora y dócilmente crepitan las alturas,
como música nueva.
   
Y arrebolada palpitación hasta los labios.
  
Celebración para oídos, para arterias.
   
3.-
   
Viaje inconcluso, en ese instante corpóreo.
Viaje inconcluso para los sueños de azúcar
de un tiempo ya maduro.
   
Paradoja entre júbilo y tristeza.
   
Celébrense siempre los motivos de júbilo:
sea leve, vivir.
   

9 jul 2011

Muros

   
  
  
  
  
  
  
   
   
   
   
   
Altura calculada: no hay distancias ni alturas
medidas bajo la necesidad.
    
En esta noche extraña, de inquietud y de insomnio,
observando los astros se borra la mirada
que ya no es de unos ojos, sino
de la gran y única Pupila Humana;
  
y llega ese olor triste, como a desesperanza,
de cada ser humano ante sus propios muros,
                                                                                        midiéndolos
bajo un sueño febril para saltarlos,
ignorando desgarros en su trémula carne,
desoyendo su alma  -de cualquier modo herida.
    
Altura calculada, aunque sepamos:
no todos los muros son iguales
                                                               pero todos
se enfrentan a la necesidad
entre el valor y el miedo.
   
¿Acaso alguien entiende su existencia,
algo que el Ser Humano se interpone a sí mismo?.
    
Pensaba en todo esto, calibrando
                                                                  mi ombligo;
y necesariamente, por ello, en Ti pensaba:
calculas mucha altura.

Derribaré, algún día, un muro de guijarros
en solitario, solo, rompiendo mis espejos
tras de abrazar a la Mujer-Eva primigenia,
o a cada parte de ella que haya en Ti,
o a ese completo “Tú” plural de quienes...
se atrevieron a mirarme sin temor a cortarse
ni vieron por ello decadencia en el azogue
de mis pobres añicos que reclaman su luz.
    
Pensaba en todo esto, y lo escribía
sin pretender  -¡maldita sea!-  la forma de un poema.
Desahogado lamento, al respirar en la noche,
en esta noche de julio, esta noche tan suave,
que hoy notaba tan triste,
tan extraña.