Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

7 may 2011

Leopoldo fue -es

















Dónde, ayer, con Gamoneda.
Ayer no eras Leopoldo  -ni María  -ni Panero.
Ayer sólo eras el puzle de un hombre destrozado.
Ayer no se entendía que pudieran exhibirte,
como enano de circo en la Feria del Libro.
      
De Gamoneda oímos gratamente lo esperado,
mientras tú...
no podías estar a tu altura: estás enfermo.
Maldigo la ocurrencia de quien pensó en juntaros
para esa torpe entrevista de un periodista torpe,
tras de la cual nos deleitaríais con poemas.
   
Tú balbuceabas acerca de tus manicomios;
y sobre no sé qué envenenamientos de unos locos,
que nada tenían que ver con lo que te preguntaban.
Y bebías: bebías
cocacolas con hielo, una tras otra; y pedías más.
Y salías para orinar cada pocos minutos.
   
En el público hubo risas, lástima, tristeza.
Y hubo silencio cuando mascullabas
tus versos en alemán y en francés;
y en español-castellano que casi no se entendía.
   
Si de alguien hubo mezquindad, al menos
se pudo intuir, en ti, al poeta que has sido.
   
Llegó el final, y salí arrepentido
por no haberte pedido, a ti también,
cualquier dedicatoria, o firma, o simple garabato.
Perdóname, por hacerte de menos (ya sé que...
que no soy conocido ni tú te dabas cuenta,
pero... perdóname).
   
Porque brillabas:
brillabas, aun vencido, en tu derrota;
en tu insólito vuelo de locura,
en tu delirio.
  

6 may 2011

De vinos y algo más

















Bailabas con soltura,
vestías de vaqueros y tu blusa era blanca,
sin el vestido al uso,
al son de una música y de un cante que no entiendo.

Yo sólo te observaba.
   
¡Insólito eco de la Feria de Abril sevillana
en los bares de una ciudad norteña de España!
   
En fin…  ¡siga la fiesta!

pero no dejo el vino.
   
Tu cuerpo, con infinita gracia lo ondulabas
en tu ropa ceñida libre de florituras

y, al giro de tus manos...
  -tal como ya dijeran, al menos, cien poetas-
remontaban, en natural vuelo, unas alondras.
   
Criatura del cielo: no me llegaba

ni al corazón ni a los huesos tanto jolgorio.
Pero leía en la sal, al percibir tu gracia.
   

1 may 2011

Paseo junto al río

 







  
  
  

A veces voy buscando los ríos de mi infancia.
No busco el río concreto, ya sé que habrá cambiado;
también yo soy distinto al Yo de entonces.
Busco el río genérico;
busco encontrarme en él
con el alma mojada.
   
Era entonces un río de un país que crecía,
y yo crecí junto a él, salvaje y puro.
   
Úlceras de avaricia mancillaban el río
supurando desde una prosperidad adolescente
de un pueblo ignorante que ya salía del hambre,
desde una guerra civil, con su sangre callada.
   
Pero, ¿qué excusa nos asiste hoy,
con tanta información, tan educados,
en este país de hoy, que tiene leyes
para que se depuren las aguas residuales?
Pues hoy, todavía hoy,
hay hombres que vierten su inmundicia y…
los escombros a la orilla del río.
   
Y aquí me he detenido,
junto a una de estas muestras de indignidad humana,
ante la cual el río parece aún más hermoso.
Tan sólo me acompaña
un pájaro que entona, desde un cercano aliso,
su más triste lamento.
   
Me iré de aquí pensando, sin ya evitar recuerdos
de aquel rudo muchacho que cazaba gorriones,
y ahora este hombre ajado que busca con deleite
interpretar su canto
junto al rumor del agua.
    

22 abr 2011

Semana Santa en León - 2011

Sí salió la de El Perdón,
pero no la de El Silencio;
tampoco la de El Encuentro:
¡tanta lluvia nos dio Dios!
   
Muchos papones lloraban,  (1)
quizá no por su fervor,
sino, en tanta tradición,
largas horas dedicadas.
   
Yo vi, en madera, a la Virgen:
gesto de dolor sereno,
serenamente esperaba
y, ante tanto desconsuelo,
la Virgen también lloraba.
    
Jueves entero lloviendo,
y el viernes, amaneciendo,
pronto abrieron ciertos bares:
antes, churros y mistela,
la esperanza no ese empeña;
después se repondrán fuerzas
con bacalao y empanada
(hoy sobrarán las hogazas).
   
Setenta años (más), Los Pasos
saliendo para su encuentro,
Viernes Santo en madrugada,
sobrecogedor silencio y
¡primera vez que fallaba!
La humedad hiere a las tallas:
¡tanta lluvia es un tormento!
   
Después de esperar con pena,
hasta la deseperación,
se fueron en retirada
y, quizá, al Cristo rogaban
sol para La Resurrección.
   
Barrio Húmedo en León,
casas y piedras mojadas.
Por sus calles... campanadas:
ángel de la Catedral
que tañe mi corazón.
   
(1) Papones: en León, denominan así a los cofrades vestidos con la túnica para la procesión
  

Frente al mar





Fotografía de un lienzo al óleo de Conchy Llamazares






(Evocación al entorno de Cudillero, Asturias)


  
El mar, otra vez frente al mar.
    
El mar con su ola súbita mojando la piel con fresca espuma,
el mar que arrolla y mece,
el mar que lleva y arrebata la finísima arena de las playas,
el mar que te hace sentir como un minúsculo dios.
   
Y luego, el mar contemplado como intruso vigía desde el faro,
el mar que interrumpe el paseo sobre los diques del puerto,
porque es cautivador bajo el cielo cambiante
hasta el crepúsculo.
   
Visión plena del mar, visión lejana, distante,
tan sólo interrumpida por los propios sonidos del mar:
oleaje embistiendo en la escollera, abanicos de espuma
y quejumbrosas gaviotas, como si enloquecieran
en su errático vuelo.
   
Visión y sonidos que inundan y vacían el alma,
en soledad sin estar solo,
exacerbando la propia nostalgia.
   
El mar, otra vez frente al mar.
Ese mar que lleva a cuestas la sucesión de los siglos,
a quien se teme y respeta,
y te hace sentir pequeño: “¿Quién soy yo?”.
   
El mar…
Otra vez frente al mar.
¡Cuántas veces he preguntado, ante ese mar
y ante los siglos, dónde estabas; y cuál era tu nombre,
cuando aún lo ignoraba.
   
¿Acaso no eres Tú, el Mar?
  

19 abr 2011

¿Distancia?
















Esta noche, cuando ya estés dormida,
  
mi alma entrará descalza
                                       en el aire de tu casa
  
para besarte en la frente
                                       sin que tú lo notes.
  
Así, a tanta distancia,
  
esta noche como todas las noches,
  
casi...
           (yo sé que a veces lo presientes)
  
sin que tú te des cuenta.
  
---------------------------------------------------------------
Imágenes (fuentes):  "Mujer dormida"  >  google  >  redescubrirdeaglaia.blogspot.com