

Indignados
pero...
¿desde cuándo?
No deja de mirarme
y elige, en su silencio, qué hijo está más débil:
y elige, en su silencio, qué hijo está más débil:
para salvar alguno, qué hijo ha de morir.
¿De qué
huesos le cuelgan
pechos de arena y polvo?
No hacen
ningún ruido y dejan que me duerma;
pero esa madre mira, no deja de mirarme
aunque pase la página, pues en otra aparece
la rabia de una bomba reventando un mercado
Y a veces me
pregunto:
- cómo
ha de ser el mundo, qué parte está más loca
- siendo así, tan injusto, qué muerte duele menos
- y aun siendo yo pacífico, ¿a quién hay que
matar?