Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

22 abr. 2011

Semana Santa en León - 2011

Sí salió la de El Perdón,
pero no la de El Silencio;
tampoco la de El Encuentro:
¡tanta lluvia nos dio Dios!
   
Muchos papones lloraban,  (1)
quizá no por su fervor,
sino, en tanta tradición,
largas horas dedicadas.
   
Yo vi, en madera, a la Virgen:
gesto de dolor sereno,
serenamente esperaba
y, ante tanto desconsuelo,
la Virgen también lloraba.
    
Jueves entero lloviendo,
y el viernes, amaneciendo,
pronto abrieron ciertos bares:
antes, churros y mistela,
la esperanza no ese empeña;
después se repondrán fuerzas
con bacalao y empanada
(hoy sobrarán las hogazas).
   
Setenta años (más), Los Pasos
saliendo para su encuentro,
Viernes Santo en madrugada,
sobrecogedor silencio y
¡primera vez que fallaba!
La humedad hiere a las tallas:
¡tanta lluvia es un tormento!
   
Después de esperar con pena,
hasta la deseperación,
se fueron en retirada
y, quizá, al Cristo rogaban
sol para La Resurrección.
   
Barrio Húmedo en León,
casas y piedras mojadas.
Por sus calles... campanadas:
ángel de la Catedral
que tañe mi corazón.
   
(1) Papones: en León, denominan así a los cofrades vestidos con la túnica para la procesión
  

Frente al mar





Fotografía de un lienzo al óleo de Conchy Llamazares






(Evocación al entorno de Cudillero, Asturias)


  
El mar, otra vez frente al mar.
    
El mar con su ola súbita mojando la piel con fresca espuma,
el mar que arrolla y mece,
el mar que lleva y arrebata la finísima arena de las playas,
el mar que te hace sentir como un minúsculo dios.
   
Y luego, el mar contemplado como intruso vigía desde el faro,
el mar que interrumpe el paseo sobre los diques del puerto,
porque es cautivador bajo el cielo cambiante
hasta el crepúsculo.
   
Visión plena del mar, visión lejana, distante,
tan sólo interrumpida por los propios sonidos del mar:
oleaje embistiendo en la escollera, abanicos de espuma
y quejumbrosas gaviotas, como si enloquecieran
en su errático vuelo.
   
Visión y sonidos que inundan y vacían el alma,
en soledad sin estar solo,
exacerbando la propia nostalgia.
   
El mar, otra vez frente al mar.
Ese mar que lleva a cuestas la sucesión de los siglos,
a quien se teme y respeta,
y te hace sentir pequeño: “¿Quién soy yo?”.
   
El mar…
Otra vez frente al mar.
¡Cuántas veces he preguntado, ante ese mar
y ante los siglos, dónde estabas; y cuál era tu nombre,
cuando aún lo ignoraba.
   
¿Acaso no eres Tú, el Mar?
  

19 abr. 2011

¿Distancia?
















Esta noche, cuando ya estés dormida,
  
mi alma entrará descalza
                                       en el aire de tu casa
  
para besarte en la frente
                                       sin que tú lo notes.
  
Así, a tanta distancia,
  
esta noche como todas las noches,
  
casi...
           (yo sé que a veces lo presientes)
  
sin que tú te des cuenta.
  
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Imágenes (fuentes):  "Mujer dormida"  >  google  >  redescubrirdeaglaia.blogspot.com