Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

18 sept. 2011

Réquiem por una comarca

Fotos de JValentina





  
  
Cómo ser fugitivo
por una carretera que ya fue transitada en otra edad,
cuando el sol siempre sonreía.
  
Cómo atravesar por campos agostados
                                                                               que claman
la reja del arado,
y entre casas de piedras o adobe sin sutura,
sin techo suficiente.
   
Y cómo recorrer, uno tras otro, cada próximo pueblo
como el dejado atrás.
   
Alguien quiere cruzar la carretera, empuja
la silla de ruedas de una anciana. Ella
tan sólo ladea la cabeza perdiendo la mirada
como un pájaro muerto,
                                                 y a veces balbucea:
“los niños… los niños se fueron por las grietas,
pero no han regresado…
y cerraron la escuela”.
Quien empuja la silla,  tan sólo es peregrino
en los ojos del pájaro.
  
Imposible, ver el rostro del pastor que atiende a su rebaño;
el que amorosamente traslada al corderillo tras un parto,
y no mucho después lo sacrifica.
  
Proseguir la huída, a pleno sol, hasta advertir
una súbita marca en el asfalto, neumáticos
que chillaron más allá del arcén,
ahogadas voces
entre añicos de chapa y de plásticos y vidrios
junto a unas flores lacias.
  
Por la cuneta, un galgo cojea su tristeza
en solitario, gime, teme
la ira del cazador que no cobra su presa
en perdices esquivas.
  
Algo cuentan los viejos: ecos
de molinos y mugidos de res;
y ya se han reparado las torres de la iglesia
                                                                                    y de la ermita
y siguen regresando las cigüeñas por San Blas.
  
Toda esa buena gente, quizá desconfiada, ruda,
pero noble y auténtica,
tiene los hijos muy lejos y, todas sus ilusiones,
esperar resignados
esas fotografías que les trae el cartero,
reconocerse en sus nietos;
y sentarse en familia compartiendo una cena,
al menos cada año en Navidad.
  
Detenerse de nuevo. Y beber
vino en la taberna al caer la tarde.
                                                                    Los hombres
celebran o maldicen sosteniendo los vasos,
uñas endurecidas por la piedra y el cáñamo.
  
La última casa en ruina se abre a espacios abiertos,
resaltan las hileras de unas torres metálicas que acercan
esa aparente vida
hasta los viejos pueblos en régimen de urgencia,
hasta el televisor.
                                     Tendidos eléctricos que rinden,
a contraluz del rojo luminoso de la puesta de sol,
una inmensa belleza, pero extraña.
  
Cómo ser fugitivo, si no se cambia el rumbo.
Hacia qué monte dirigirse
o cuáles las rompientes, o cómo
atravesar la furia del incendio
o un bosque calcinado.
  
Está bien, está bien, tú...
me escuchas todo esto y bien podrías decirme:
"valorando el conjunto, me suena exagerado".
Mas yo puedo jurar: es carne a trozos cortada, ya despojos,
de un cuerpo desmembrado en el que se oye
su corazón que aún late, tan ignorante y triste,
que no eleva su voz
                                        ni ve
la luz de la esperanza.
  
Cómo ser fugitivo, sin contener la rabia
y un dolor en el pecho.
  
Llorar por dentro
                                   y regresar.
  
Y asomarse al espejo
  
Y no reconocerse.
  
   
  
  

8 sept. 2011

Visiones

FINAL de la serie de 28 'MicrosVerano2011' repartidos entre 8 entradas en el blog. Son microrrelatos o micropoemas que surgieron del destello de la percepción más inmediata en un clima distendido y vacacional.
Y parte VIII  (última)
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Edipo
   
El hijo adolescente me apunta al
[ entrecejo
con su pistola de agua
   
Lectura interior del subconsciente
mirándole a los ojos
   
Carcajadas

 



  
Cada uno por su lado
   
Se separan en septiembre
   
Él vuela como las águilas, y ella
como ave migratoria en formación en ‘V’.
   
Ambos son, serán
mis amigos
 





  
   

Único

   
En la playa, cada abuelo a su nieto
“qué guapo estás, qué guapo
                                                            eres
   
¡La beldad resumida de toda nuestra especie!
  

6 sept. 2011

Volver

CONTINUACIÓN de una serie de 28 'MicrosVerano2011' repartidos entre 8 entradas en el blog. Son microrrelatos o micropoemas que surgieron del destello de la percepción más inmediata en un clima distendido y vacacional.
Parte VII
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Santillana del Mar (Cantabria)




Pasar y no evitarla
   
Santillana del Mar: para turistas
se abrieron todas tus tiendas;
      
Y así siempre, pero ahora…
   
¡dónde tus lecherías con quesada y bizcocho de nata!








Entre líneas, tú
   
Desde la página cincuenta y seis
caen granitos de arena de la playa
donde te conocí el año pasado.
   
Recordarte, no debería
interrumpir de nuevo
esta novela. 

  

Pontevedra - Plaza de la leña
Con música de tango
   
Regreso a este lugar. Llegas
a mi recuerdo intacta,
tal como te conocí entonces.

Te mataré de nuevo. Esta vez,
bastará con mirarme
en soledad
ante un espejo.
  

4 sept. 2011

Algo no va bien (y III)

CONTINUACIÓN de una serie de 28 'MicrosVerano2011' repartidos entre 8 entradas en el blog. Son microrrelatos o micropoemas que surgieron del destello de la percepción más inmediata en un clima distendido y vacacional.
Parte VI
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Ni con licenciaturas
   
Biólogo en paro, ve la crisis
  
entre vasos comunicantes,
  
bajando
   los viejos imperios,
  
subiendo
   gigantes emergentes.
   
Y él, tan sólo...
un microbio entre sinuosos conductos.





Lectura del periódico en la playa
   
Sonido de oleaje...
  
                                  ...y crece un ruido cósmico
de voces en las plazas.
   
El mar,
                  y en él toda la sangre de la historia,
   
es acordeón desplegándose.









  
Suena el celular
   
Una llamada inesperada
                                                   en vacaciones.
   
Persistentes hormigas
  
arrastrando hacia el ocaso los últimos girones
  
de mi último sueño.