Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

29 may. 2011

En metamorfosis

 






  
  
  
   
  
He ahí el tarro de la miel
donde comemos a cucharaditas
como ilusionadas hormigas
sin que lo veamos consumirse.
   
Henos aquí, anhelantes,
deseando alcanzar ahora,
desde diferentes hormigueros,
el espíritu puro de una sola abeja.
  

28 may. 2011

Palabras malditas













  
  
  
Mediocre:
   
“tienes que evitar ser tan mediocre”
   
Eso solía decirle quien más le quería
   
Y caminaba así, como enterrado en vida.
   

22 may. 2011

Instantes












  
  
  
  
  
Instantes,
esquirlas de una hora al caer la tarde,
tiempo que pudo ser robado al Tiempo
(o así os parecía).
   
Instantes en un lugar cercano y tan remoto,
junto a La Ciudad Perdida,
instantes de este mayo extrañamente cautivos
por antiguos caminos que perdieron el eco
y hasta el mismo sentido de unas huellas,
entre sebes de arbustos que revientan de verde
sobre los prados verdes.
   
Olores de humedad y verdor tierno,
olor de bosque umbrío sobre lluvias de abril,
inmensa luz filtrada entre las ramas,
júbilo de gorriones, melodía de mirlos en las frondas,
donde un arroyo lamía  -en verde copa-
los bordes de la vida.
   
La vida: decid qué era la vida al caer la tarde.
Instantes que inundaban el alma y los sentidos.
Dudabais si era vida o muerte dulce;
o si era un sueño dulce, sintiéndoos tan unidos.
Porque también eran los instantes de un abrazo,
ese melado abrazo que os mantuvo callados
y daba aún más sentido de que todo latía.
   
Allí, los dos, sintiendo esa fortuna, sintiéndoos
tan próximos, tan grandes, tan pequeños,
queriendo inútilmente anclar la vida
sobre aquellos instantes,
sin querer mirar...     el reloj.
   
¿Tan sólo eran instantes? ¿Así os parecían?
   

21 may. 2011

Día de reflexión

¡Si todos dicen lo mismo!
Dicen que “es hora de un cambio”.
Y yo también lo comparto.
¿Pero de qué cambio hablamos?
   
¿Todos las mismas consignas,
“Por el pueblo y para el pueblo”,
y…  SIN el pueblo? ¡Qué lástima!
¿Blanda caca hacia la izquierda?
¿Gran mierda hacia la derecha?
¿O en qué centro la cagamos?
   
¡Qué lástima!
No pueden con un sistema
que apenas nos da trabajo.
La democracia está enferma,
y el pueblo perdió su olfato.
    
Miren debajo del culo.
Miren detrás de su puerta.
Miren a todo el planeta.
   
Que siga por mucho tiempo:
debate y cacerolada
¡Y no se corten y... VAYAN!
    

15 may. 2011

Al despertar

















De vez en cuando hundía
las manos en mi alma
   
  -y era allí donde estabas.
    
Pero regresaban desoladas y vacías
por no sentir, al tacto, tu cintura.
    



Con fecha 29 de mayo de 2011, Sara Lew integra este poema en una de sus ilustraciones para publicarlo (en colaboración con el autor) en 'Microrrelatos Ilustrados', su blog al que tenemos enlace directo desde 'Poemas del Volcán'.

Gracias, Sara.
   

7 may. 2011

Leopoldo fue -es

















Dónde, ayer, con Gamoneda.
Ayer no eras Leopoldo  -ni María  -ni Panero.
Ayer sólo eras el puzle de un hombre destrozado.
Ayer no se entendía que pudieran exhibirte,
como enano de circo en la Feria del Libro.
      
De Gamoneda oímos gratamente lo esperado,
mientras tú...
no podías estar a tu altura: estás enfermo.
Maldigo la ocurrencia de quien pensó en juntaros
para esa torpe entrevista de un periodista torpe,
tras de la cual nos deleitaríais con poemas.
   
Tú balbuceabas acerca de tus manicomios;
y sobre no sé qué envenenamientos de unos locos,
que nada tenían que ver con lo que te preguntaban.
Y bebías: bebías
cocacolas con hielo, una tras otra; y pedías más.
Y salías para orinar cada pocos minutos.
   
En el público hubo risas, lástima, tristeza.
Y hubo silencio cuando mascullabas
tus versos en alemán y en francés;
y en español-castellano que casi no se entendía.
   
Si de alguien hubo mezquindad, al menos
se pudo intuir, en ti, al poeta que has sido.
   
Llegó el final, y salí arrepentido
por no haberte pedido, a ti también,
cualquier dedicatoria, o firma, o simple garabato.
Perdóname, por hacerte de menos (ya sé que...
que no soy conocido ni tú te dabas cuenta,
pero... perdóname).
   
Porque brillabas:
brillabas, aun vencido, en tu derrota;
en tu insólito vuelo de locura,
en tu delirio.
  

6 may. 2011

De vinos y algo más

















Bailabas con soltura,
vestías de vaqueros y tu blusa era blanca,
sin el vestido al uso,
al son de una música y de un cante que no entiendo.

Yo sólo te observaba.
   
¡Insólito eco de la Feria de Abril sevillana
en los bares de una ciudad norteña de España!
   
En fin…  ¡siga la fiesta!

pero no dejo el vino.
   
Tu cuerpo, con infinita gracia lo ondulabas
en tu ropa ceñida libre de florituras

y, al giro de tus manos...
  -tal como ya dijeran, al menos, cien poetas-
remontaban, en natural vuelo, unas alondras.
   
Criatura del cielo: no me llegaba

ni al corazón ni a los huesos tanto jolgorio.
Pero leía en la sal, al percibir tu gracia.
   

1 may. 2011

Paseo junto al río

 







  
  
  

A veces voy buscando los ríos de mi infancia.
No busco el río concreto, ya sé que habrá cambiado;
también yo soy distinto al Yo de entonces.
Busco el río genérico;
busco encontrarme en él
con el alma mojada.
   
Era entonces un río de un país que crecía,
y yo crecí junto a él, salvaje y puro.
   
Úlceras de avaricia mancillaban el río
supurando desde una prosperidad adolescente
de un pueblo ignorante que ya salía del hambre,
desde una guerra civil, con su sangre callada.
   
Pero, ¿qué excusa nos asiste hoy,
con tanta información, tan educados,
en este país de hoy, que tiene leyes
para que se depuren las aguas residuales?
Pues hoy, todavía hoy,
hay hombres que vierten su inmundicia y…
los escombros a la orilla del río.
   
Y aquí me he detenido,
junto a una de estas muestras de indignidad humana,
ante la cual el río parece aún más hermoso.
Tan sólo me acompaña
un pájaro que entona, desde un cercano aliso,
su más triste lamento.
   
Me iré de aquí pensando, sin ya evitar recuerdos
de aquel rudo muchacho que cazaba gorriones,
y ahora este hombre ajado que busca con deleite
interpretar su canto
junto al rumor del agua.