Bienvenida

Entras en un taller de poesía donde no hallarás ningún maestro; tan sólo un alumno con vocación de no dejar nunca de ser alumno.

28 nov. 2011

Milagro en la catedral

  
Este blog ha cumplido un año, coincidiendo con mi primer año de humilde aprendizaje en poesía. Su contenido es aún pobre en calidad, aunque haya empeñado la mejor intención durante este periodo, si bien dedicando sólo un tiempo muy escaso y marginal. A pesar de cierta evolución, falta mucho camino por recorrer para poder hacerlo sólo un poco mejor. No obstante, quiero celebrarlo reeditando uno de los primeros poemas, de Dic.2010, que hace poco fue recitado por Beatriz Salas. Beatriz es profesional de los medios, selecciona poemas de diferentes autores y los recita y graba con su preciosa voz, donde Ruth Salas elige la música de fondo (sobre su nombre he puesto enlace a su blog).
   
Aprovecho para agradecer el afecto que me habéis transmitido como lectores. Os dejo ya con la grabación y con el poema:

Luz de las vidrieras, luz celestial
Donde sólo tú eras mi ángel
Sólo tú tañías en melodía las
[ campanas
Pues era tu mirada, o era que yo
[ enloquecía
Luego tus frescas manos entre el
[ calor de las mías
Por ello sentí miedo: tu juventud
me hizo sentir los siglos en las piedras,
toda mi edad dispuesta en sillería.
     
Te sentí tan lejos y a la vez tan cerca…!
    
Y acechaba la racionalidad desde las gárgolas:
habría de olvidarte, habría, debería…
    
El rosetón sobre tus labios me cegaba
Tu risa era limpia y tu alma pura
Tu cuerpo… incendiando la sequía,
la sequía de mi otoño en mi sequía.
Tu risa era mi fuente, un humedal de vida:
la vida de ese día, de ese día perfecto, de ese único día.
     
Y la sombra de mi racionalidad: debería olvidarte, debería…
    
Encapsulado en ámbar, mi olvido fue imposible
Inútil fue tratar de silenciar mi grito
Habría de volver, habría, debería…
Mi corazón, no sé, algo en mi interior que me mordía
por sentir tus abrazos, tu calor, tu alegría.
  
Desesperadamente volví a llamar a la puerta de tus labios
Desesperadamente… en ti habito todavía.
   

23 nov. 2011

Alucinaciones ante una piedra












No se pide comprensión para la piedra.
La piedra es como es. La piedra existe.
     
Alguien siente la belleza de una piedra:
su forma, sus colores, su textura...
el alma de la piedra.
    
Alguien siente más allá de su dureza:
quizá su suavidad; o que su forma invita
a descansar sobre ella.
    
Alguien aprecia su rugosidad o su aspereza; y recibe
el amor de la piedra, cuando con ella muele
los granos cosechados. Entonces, su alegría
sigue el camino de la paz y de la harina.
     
Alguien lleva a la piedra a construir una casa en un claro del bosque;
o una sólida cerca, o un puente necesario.
Alguien lleva a la piedra a ser guía, faro, señal en el camino.
O talla una oquedad para recoger del manantial
agua que sacie la sed de su rebaño.
  
Alguien lanza una piedra, dibuja en el aire una parábola para crear
ondas en la superficie de un lago.
Y alguien, puede ser lago.
  
La piedra nunca es espejismo: la piedra existe.
Dónde, la piedra, entre materia, luz y agua,
entre la vida?
  
Alguien puede ser útil para muchos cometidos
o para muchos Alguien, así como la piedra:
ser dual Alguien-Alguien y Alguien-Piedra
y sin embargo…
  
                              el esputo del caminante, sobre la piedra;
el orín del cazador y del perro del cazador, sobre la piedra.
La piedra en soledad, tan sólo mitigada
por anónimos duendes.
    
Pero la piedra no pedirá ser comprendida ni ensalzada: es materia
ES
      la piedra existe
                                 y existirá la piedra.
     
La piedra... podría ser alguien cuyas manos ofrecen
sensibilidad y un cronómetro a cero.
     
La piedra… podría ser una mujer, y sobre ella
nadie se ha propuesto edificar ninguna iglesia.
    

18 nov. 2011

Algo más que las urnas

  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
     
  
   
… Y así nos concertaron la batalla,
las guerras intestinas, esa pesada puerta
hacia el no ver,
                              mas cómo
abatir antes al enemigo común?
  
Ni mirarse a los ojos frente a frente,
estandarte en vergüenza,
débiles prefectos y tribunos aún intentan
gritarnos en voz baja: la victoria ya es nuestra.
  
Bárbaros de la res pública, tenemos centuriones
que tampoco son dignos de elevar la mirada.
  
Qué decir de nosotros, los soldados,
después de las arengas mirando el campo abierto,
viendo la hierba roja por las guerras ajenas.
  
Creedme:
ni en un ejército ni en otro se presiente
el honor de las armas.
  
Hoy los jóvenes vuelven
          al bosque, al agua y a las peñas.
Hoy los jóvenes piden
          asamblea en el valle:
  
que asistan los druidas, los sabios, los magos, los juglares;
que lleven las mujeres a sus hombres;
que todos asistamos con los niños en brazos.
  
Pedir sencillamente volver a arar la tierra,
que se aviven las fraguas, martilleen los yunques,
desamarren las barcas, los molinos,
se muevan con el viento;
  
volver a ver ganado, el calor de sus ubres,
los sabores calientes del pan y de la leche.
Y se hable y se comente hasta juntar las manos,
hasta ver en las chozas el palacio del alma.
  
Se construya el presente para tener futuro.
Se oiga música en frondas, en caminos y en prados.
  
Se ponga azul la lengua de quien nos manipula,
queden secos sus ojos,
les fulmine la luz.
  
Se oxiden las espadas en la escarcha.
  

12 nov. 2011

Otoño, quizá

  
   
    
    
    
    
    
    
    
   
  
  
  
Salir de un sueño extraño
y un provocado espasmo, un estremecimiento
sin sentido   -tan exiguo placer.
   
La seducción de una mujer que regentaba un circo
de aquellos que existían mediado el siglo XX.
Brillaba en el trapecio como miles de estrellas
¿Hoy quieres ser mi hombre? Ven
   
Y luego el circo y la mujer
y todas sus estrellas, los colores
                                                                 y las risas
se iban itinerantes de ciudad en ciudad.
   
Y otra vez la mujer, al cabo de tres años,
volvió con su espectáculo de luz y de elefantes.
Ensayando en lo alto, un ángel del trapecio;
y ella me dijo “Mira, ése es tu hijo,
él ya sabe volar, tú enséñale a nadar”
   
La magia de los días volvía a disiparse,
volvían a marcharse la mujer y ese hijo,
pañuelos de colores agitando alegrías
desde la caravana para decir adiós,
quedando otra vez solo…,  esperando…
esperando…
   
Complicado explicar... por qué un triste calambre,
aturdido y pensando en los caprichosos sueños,
por qué no nos revelan o identifican rostros,
por qué se saltan años, así como si nada…
   
Quién la sombra, despierto: la ansiedad, los deseos.
Quién la antorcha, dormido: la libertad, los sueños.
   
No sé..., no sé con qué sentido
provocarse este espasmo, este cambio tan brusco
sintiendo los olores como animal en celo,
sintiendo olor a semen, olor a tierra húmeda,
pradera, bosque, hongos, y olores de hojarasca.
   
Sigo pensando, busco
interpretar un sueño.
Y así sigo desnudo…
desnudo y... siento frío.
   

11 nov. 2011

Algo, Nada

  
  
  
  
  
  
  
Foto de JValentina *
(uso autorizado)
  
  
  
  
  
  
  
No…
        no es tan sencillo asimilar
cómo pasar a SER
  -tras de este breve trueno que termina-
NADA de lo que se ES teniendo vida:
    
un resto inerte, un leño humilde y seco,
tan a merced del viento y de las aguas,
    
ante ese gran amor, esa belleza
que nunca es otra cosa
que el impasible cosmos que lo ignora;
    
y SER… tan sólo ese NO-SER,
ese ALGO intangible,
nada que importe perderse entre la NADA.
    
* Fotos de JValentina:  pinchar aquí:  BLOG  o bien aquí:  FOTOCOMMUNITY